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lunes, 19 de noviembre de 2012

Suicidio por fraude


El hijo del contador de Bernard Madoff se suicidó

Jeremy Friehling fue encontrado sin vida en su departamento en Ohio, informó la policía local; el padre del suicida, David Friehling fue condenado por participar en el fraude de Bernard Madoff.


David Friehling, el padre del suicida, se declaró culpable de fraude bursátil en 2009. Fue contador de Madoff durante casi dos décadas, y fue investigado cuando se descubrió la espectacular estafa del financiero. Los fiscales federales dijeron que Friehling se hizo de la vista gorda con los libros contables de Madoff.

Bernard Madoff fue arrestado en 2008 y luego admitió que su negocio de inversión fue un fraude con el esquema Ponzi. Fue sentenciado a 150 años en prisión. El hijo de Madoff, Mark Madoff, se suicidó en diciembre de 2010, ahorcándose en su apartamento de la ciudad de Nueva York.

Jeremy Friehling, de 23 años, fue encontrado muerto en su apartamento de un balazo que se infligió  en Columbus, donde cursaba el segundo año de medicina en la Universidad Estatal de Ohio, dijo la policía local.

El hijo de quien fuera durante mucho tiempo contador de Bernard Madoff, y que se declaró culpable por fraude en el escándalo que envolvió al financista condenado a prisión por estafa, se suicidó en Ohio, dijeron las autoridades.

CNN

domingo, 10 de junio de 2012

Piden 230 años de cárcel para el banquero declarado culpable de un fraude de 7.000 millones de dólares

Allen Stanforf

De ser la persona número 205 en el ránking de los más ricos del mundo, a ser condenado a 230 años de cárcel. Ese puede ser el último hito en la carrera delictiva de Allen Stanford. El financiero texano fue declarado culpable de un fraude de 7.000 millones de dólares en marzo y los fiscales del caso han pedido 230 años de cárcel para él. La defensa ha reclamado que el financiero sea puesto inmediatamente en libertad. El jueves de la semana que viene se conocerá el veredicto del juez.

Allen Stanford

Stanford es posiblemente el segundo mayor estafador del mundo, tras Bernard Madoff, cuyo fraude asciende a 65.000 millones de dólares. Pero su pena puede ser 80 años mayor que la de Madoff. Todo un castigo ejemplarizante en un momento en el que el sector financiero de EEUU sufre un tremendo desplome de popularidad.

miércoles, 4 de enero de 2012

Los Fraudes que generan consecuencias extremas en la familia

El caso Madoff tiene nombre propio. Uno de los fraudes más grandes de la historia de los delitos de guante blanco, sino el mayor, no solo dejó un tendal de acreedores quebrados, afectados o insatisfechos alrededor de mundo, sino que no le sirvió a nadie. Ni siquiera a su propio autor, quien quedó preso de por vida y con una familia desintegrada.
Son muchas las historias dramáticas que generó su enfermiza avaricia.
Bernard Madoff y su familia vivió en la opulencia durante muchos años, pero no toda la vida.
Mark Madoff - Suicidado
Ya de grande y con hijos en plenitud destruyó a la familia, la hundió en la fango, primero, sumó humillación y odio de los acreedores y afectó hondo en sus hijos, con toda una vida por delante.
Uno de sus hijos, Mark, no pudo resistir la situación, no contó con el apoyo moral de su esposa y decidió suicidarse, dejando huérfano a su pequeño hijo.
El otro de sus hijos, Andrew, dio una entrevista en la que se refirió a lo ocurrido con su padre.
Andrew Madoff - Carga con el estigma familiar
"A comienzos de 2008 mi padre se mostraba muy nervioso desde hacía tiempo. A menudo, pasaba horas postrado en su silla, apoyado en el respaldo y con las manos juntas y cruzadas, encima de su cabeza, y la mirada perdida en el techo".
Los hijos preguntaron a su padre qué era lo que le estaba pasando, a lo que les respondió: "no sé por dónde empezar". Y los ojos se le llenaron de lágrimas. No le salían las palabras y, con un nudo en la garganta, murmuró: "no puedo contárselos aquí".
Bernard Madoff
En prisión
Fue entonces que tuvieron una reunión y les confesó: "Estoy pelado y les he mentido. A ustedes, a mí mismo y a mis clientes. Jamás invertí el dinero. Hace años que vengo haciendo lo mismo. Un agujero de unos 50.000 millones de dólares. Voy a ir a la cárcel."
Ambos hermanos supieron que la única solución era denunciar a su propio padre, y así lo hicieron. Luego la detención, el juicio y la cárcel.
Cuenta Andrew: "Mi hermano no soportaba que nuestro nombre fuese arrastrado por el fango. Y eso se convirtió en una obsesión para él. Y tampoco tuvo en su mujer, Stephanie, el apoyo que yo tuve con Catherine. Stephanie estaba en Disneylandia el día del suicidio de Mark, que era también el día del aniversario de la confesión de mi padre."
"Mark apareció ahorcado en su departamento del Soho de Nueva York. Se había colgado con la cuerda de atar al perro, mientras su hijo de dos años dormía en la habitación contigua."
"La víspera de su muerte hablamos por teléfono. ¿Leíste el Wall Street Journal?, me preguntó. Y claro que había leído el artículo que anunciaba que nuestros hijos serían perseguidos por los hijos de los estafados."
Bernard Madoff cumple una condena a prisión de 150 años. Su mujer nunca le dio su apoyo.

Antena3: Video

miércoles, 15 de junio de 2011

La empresa de retail "LaPolar" de Chile cometió un enorme fraude contable


La empresa de electrodomésticos chilena LaPolar, cometió un fraude contable en perjuicio a los accionistas, inversores y proveedores.
La compañía que se encontraba en estado de cesación de pagos, mostraba en sus balances una artificial y espléndida salud económica y financiera.
La actividad de retail se destaca por sus ganancias en materia financiera. El negocio principal estriba en el otorgamiento de créditos en múltiples cuotas y la percepción de intereses y gastos de financiación.
Esta empresa otorgaba créditos ficticios a personas insolventes. Se re-pactaban las deudas, extendiendo los plazos y con mayores intereses, sin que esas personas ni siquiera se enterasen, todo ello en forma unilateral. Esto lo hacían para tener limpios sus balances, para no reflejar los créditos incobrables.
Es enorme la magnitud de dinero por créditos incobrables no reflejados. No era posible recuperar el capital ni los intereses. Los balances son falsos, se contabilizaron intereses ficticios cuya posibilidad de retorno se sabía que era nula desde el comienzo mismo de la operación. Un fraude generalizado.
Además, como ocurrió en los enormes casos de fraudes en EE.UU., fallaron todos los controles internos y externos. Este affaire rememora lo vivido en los casos Enron, WorldCom, y más recientemente con el mayor fraude de todos los tiempos protagonizado por Bernard Madoff.
El fraude de La Polar de Chile afecta a 418.826 personas por la suma de $420.072 millones de pesos, durante 5 años

martes, 3 de julio de 2007

Madoff: reflexiones sobre la sentencia

Nos pareció interesante la reflexión que realiza Douglas Berman. Él reflexiona sobre el tema.
Ingresar en su blog.

La sentencia de Madoff es necesaria e inusual
Publicado el 02-07-2009 , por John Gapper | FT

Hubo un momento durante la vista de la sentencia de Bernard Madoff en Manhattan el lunes en el que se hizo obvio que el estafador de 71 años iba a ser condenado a una pena realmente larga.

Fue cuando el juez Denny Chin mencionó el caso de una mujer que fue a ver a Madoff tras la muerte de su marido para asegurarse de que su legado estaba seguro. El paternal y amistoso titán puso su mano sobre el hombro de la mujer y le garantizó que todo saldría bien; ella confió en él.

El enjuiciamiento y la obtención de sentencias ejemplares en los delitos por fraude es, con frecuencia, difícil. Es un crimen que a los jurados les resulta complejo de entender, y los daños que causa –las pérdidas para los inversores de las empresas implicadas– son intangibles si se los compara con los delitos con violencia física.

Si alguien es agredido y atracado en plena calle, tanto el daño como el modo en que se causa son obvios para todos. En los casos en los que un consejero delegado retoca las cuentas para cubrir pérdidas, resulta más difícil entender cómo se hizo y de qué forma perjudica a los inversores.

Así que Bernard Madoff era el sueño de todo fiscal –la encarnación hollywoodiense de un criminal de guante blanco–. Trató cara a cara con muchas de sus víctimas y las miró a los ojos; no sólo desdeñó el valor de las inversiones sino que despilfarró el dinero que le confiaron.

En la vista, me senté con las víctimas de Madoff (no mostré mis credenciales de prensa y los guardas de seguridad me colocaron con el resto de la gente). Esto aumentó el impacto emotivo de las estremecedoras historias de personas que lo habían perdido todo.

Ira Sorkin, el abogado de Madoff, no está satisfecho con la sentencia de 150 años y cree que el juez se excedió en la aplicación de las pautas federales para las condenas. Considera “absurdo” enviar a un anciano a la cárcel durante un espacio de tiempo que supera en mucho su esperanza de vida sólo para satisfacer las reclamaciones de “venganza”.

Por si sirve de algo, creo que Sorkin no se esforzó mucho por defender a Madoff en su alegato final. Sin embargo, eso no tuvo nada que ver: la conducta de Madoff era indefendible y merecía la sentencia.

La pregunta es si la espectacular condena de Madoff debería convertirse en el referente para futuros casos de fraude empresarial, tal y como Douglas Berman, un profesor de derecho del estado de Ohio y comentarista de la sentencia en un blog, sugiere que sucederá.

No comparto su opinión. El caso Madoff fue algo excepcional y atípico. Ni la disuasión de futuros crímenes ni los castigos exigen que todos los estafadores de guante blanco con yate y avión privado reciban castigos espectaculares –basta con uno severo–.

Las sentencias relacionadas con el fraude han experimentado un brusco aumento desde los años 80, cuando los implicados en los escándalos de Wall Street escaparon con condenas relativamente benévolas. Ivan Boesky, el arbitrajista de Wall Street, fue condenado a sólo tres años y medio en 1987, después de cooperar con reguladores y fiscales.

Los referentes actuales los fijaron Enron y WorldCom. Jeff Skilling, el ex consejero delegado de Enron, fue condenado a 24 años de cárcel, mientras que la pena de Bernie Ebbers, de WorldCom, ascendió a 25 años.

El grado de las sentencias está justificado en base a la igualdad social y como elemento disuasorio para el exceso de creatividad con las cuentas. El fraude siempre será difícil de descubrir y las condenas severas son necesarias para evitar que a los estafadores se les trate de forma distinta a otros criminales.

Las estadísticas apoyan la verdad intuitiva sobre el fraude y los delitos de guante blanco: que las personas con estudios son más proclives a incurrir en ellos que a cometer crímenes violentos. Sólo el 3% de los asesinos el año pasado en EEUU eran licenciados universitarios, frente al 18% de los estafadores.

Este tipo de sentencias son disuasorias ya que las leyes federales obligan a los condenados por delitos graves a cumplir la mayor parte de la condena, y las penas de entre 20 y 30 años se cumplen por lo general en cárceles federales de máxima seguridad –unos lugares muy desagradables–.

En la mayoría de los casos, eso basta: las condenas de cárcel no necesitan seguir aumentando su duración de forma exponencial para mantener a raya a los potenciales granujas. De hecho, hay algunos indicios de excesos en casos importantes (no en el de Madoff).

Henry Blodget, un ex analista de Wall Street al que se acusó de haber ocultado riesgos en muchos valores en 2003, y que en la actualidad posee un blog financiero, fue una de las personas que criticó la sentencia de James Olis, un ex empleado de Dynegy condenado a 24 años en 2004 acusado de cometer fraude contable.

Olis formaba parte de un grupo de empleados de Dynegy que usaron una artimaña contable para maquillar sus resultados. Cuando las cifras se replantearon posteriormente, las acciones sufrieron una fuerte caída, lo que a su vez provocó pérdidas estimadas en 100 millones de dólares (71 millones de euros) a los inversores de la empresa. Esto llevó a que se dictara una sentencia extremadamente severa.

La condena no era razonable, ya que Olis no era un villano del estilo de Madoff, que se benefició personalmente de su actuación; y engañar a los inversores sobre el valor de las acciones, si bien es algo grave, no es lo mismo que robar dinero. La pena se redujo a seis años tras la apelación.

El caso Madoff fue inusual en muchos sentidos, siendo uno de ellos que la condena a 150 años de cárcel estaba justificada. La pena de entre 12 y 20 años propuesta por Sorkin al tribunal no habría sido suficiente respuesta a un engaño tan descomunal y cruel.

Fue, sin embargo, una excepción. Las condenas de hasta 30 años para los casos graves de fraude que provocan severas pérdidas financieras a otros son, en casi todos los casos, no sólo necesarias sino también suficientes.

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